Hace cuestión de un año, decidí leerme el libro que hace referencia a la serie de la que vamos hablar hoy. Siempre me había llamado la atención su título, y los comentarios hacia éste. De hecho, el resultado me pareció muy satisfactorio, puesto que su argumento era muy diferente a los libros que anteriormente había leído.
La serie, la cuál lleva realizandose desde hace unos tres años, por fín ha salido a la luz, del cajón, y por ahora no se puede tener quejas de su éxito. La adaptación a la televisón de la novela de María Dueñas, El tiempo entre costuras, se ha revelado como uno de los mejores estrenos de la temporada y una de las mejores series
producidas en España. Su fidelidad al bestseller, la calidad
de la puesta en escena (se rodó casi todo en exteriores y escenarios
reales), y la interpretación de Adriana Ugarte en el papel de Sira son algunas de las claves de su éxito. Por no olvidar el fantástico diseño de vestuario, obra de Sabine Daigeler.
Por último, una breve sipnosis sobre su argumento, por si no estáis al tanto de éste, aunque lo dudo. Arranca poco antes del comienzo de la
Guerra Civil española y conduce a su protagonista a una trama de
espionaje que tiene lugar durante la Segunda Guerra Mundial. En el
primer episodio conocemos el punto de partida de la protagonista, Sira,
una madrileña que, llevada por las decisiones que va tomando, termina en
un país desconocido, Marruecos, sola y acuciada por las deudas.
El duelo de los lunes entre Isabel y El tiempo entre costuras, con un público objetivo muy similar, promete ser duro. Gane quien gane, lo mejor es que las dos series son la demostración de que la ficción televisiva nacional también puede lograr productos de gran calidad y que enganchen al espectador, algo de lo que a veces nos olvidamos.





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